Archivo mensual: enero 2011

El obispo leproso

Libro obligatorio 2ª evaluación.

Título: El obispo leproso.

Autor: Gabriel Miró.

En esta obra de Gabriel Miró, los hechos no parecen tener la importancia acostumbrada. Son más bien un pretexto para expresar experiencias sensoriales (sonidos, imágenes, sabores,…) descritas con un léxico tremendamente rico. Otro hecho nada corriente es encontrar que el personaje principal no es otro que la propia ciudad, Oleza. Las personas que viven en ella están interconectadas, agobiadas bajo el rigor religioso que, sin embargo, también es benévolo.
Amor imposible de Pablo con Mª Fulgencia, joven ya casada. Triste soledad de Paulina, tiranía de don Álvaro, dolor de Elvira… El desenlace se produce tras la muerte del obispo enfermo. Partida de la pérfida Elvira; también de la familia de don Álvaro, al anhelado Olivar heredado por su mujer.  Mª Fulgencia se marchará para vivir sola a partir de entonces. Y Oleza, huérfana, se perderá en la lejanía, amparada en su soledad por el reciente tren.

Sin duda, no es un libro sencillo de entender. Y menos, bajo el agobio de hordas de exámenes. A pesar de todo, hay algo en el estilo de Miró capaz de cautivar: un susurro, un reflejo azul incendiado por el follaje de oro,… Estoy convencida de que al releer, con más calma, este libro, seré capaz de apreciar mejor el lenguaje y la simbología, esenciales en esta obra.

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La casa de Bernarda Alba

Libro obligatorio 2ª Evaluación.

Título: La casa de Bernarda Alba.

Autor: Federico García Lorca.

La casa de Bernarda Alba muestra las consecuencias del enfrentamiento entre la autoridad y la rebeldía, en una atmósfera asfixiante provocada por la tiranía Bernarda, ama de su casa y de todo lo que hay en ella. Tras la muerte de su segundo marido, obliga a sus cinco hijas a recluirse en el interior de su casa como luto. La situación llega al límite al anunciarse el matrimonio entre Angustias, hija mayor y heredera, con Pepe el Romano: este es amado por Martirio, de forma no correspondida; y amante de Adela, hija menor y más hermosa, apasionada.
El desenlace trágico se produce tras el suicidio de la indómita Adela, al creer que su madre había asesinado a su amado Pepe. Las convenciones morales tradicionales, la exigencia de mantener la honra y aparentar decencia, causan que, por encima de cualquier otra cosa, Bernarda proclame a los cuatro vientos la virginidad de su hija muerta.

Ha sido una lectura interesante y sorprendente. El hecho de que Pepe el Romano no aparezca en ningún momento, pero aún así esté omnipresente en toda la obra, me parece curioso. La obra es sin duda una audaz crítica a la presión social que sufrían los individuos de la época debido a la agobiante moral tradicional, que tanas veces impedía la felicidad de las personas.